Damien Hirst
Precursor entre los más audaces de su época, revolucionó el arte contemporáneo. Artista polifacético, es a la vez pintor, escultor, grabador y comisario de exposiciones, impulsado por una creatividad sin límites.
Dos cuvées de excepción, vestidas con el motivo Kaleidoscope Shield: Vintage 2018 y Rosé Vintage 2010.
Precursor entre los más audaces de su época, revolucionó el arte contemporáneo. Artista polifacético, es a la vez pintor, escultor, grabador y comisario de exposiciones, impulsado por una creatividad sin límites.
Inspirado en una de las obras emblemáticas del artista, el nuevo motivo reinterpreta el célebre escudo de Dom Pérignon, creando así la esencia misma de esta edición limitada.
2018 es el año de la trayectoria climática ideal. El sol es omnipresente, con un 25 % más de insolación que la media en primavera y un calor estival que supera los récords de 2003. La trayectoria hídrica es ideal: agua en los suelos hasta la floración gracias a las lluvias de invierno y primavera, seguida de un verano más seco que instala un estrés progresivo favorable para la calidad. A pesar de unos rendimientos generosos, la maduración es rápida. Quinta vendimia de agosto y la más temprana, con un inicio alrededor del 20 de agosto: la calidad sanitaria de las uvas es excepcional y su madurez alcanza niveles récord, tanto en los Chardonnays como en los Pinot Noirs. Una añada con un clima y una vendimia fuera de lo común.
Nariz
Desde las primeras notas, la añada 2018 se revela con una claridad rica y profunda. Recuerda a las frutas jugosas de un huerto de verano: notas tropicales de kiwi amarillo y mango, notas verdes de una ensalada estival, de hiedra y plantas balsámicas.
Boca
En boca, el vino se despliega, caracterizado por su vivacidad y su riqueza. Con cuerpo y denso, envuelve y recubre el paladar. Su generosidad se sustenta en un sutil amargor. El final deja una ligera nota de albaricoque.
Dom Pérignon Rosé expresa ese deseo atemporal de explorar los límites, capturando la potencia bruta del rojo de la cepa Pinot Noir en un ensamblaje luminoso. Atemperado por una lenta y magistral transformación durante doce años de maduración en bodega, es una encarnación vibrante tanto de la luz como de la sombra. 2010 alterna un comienzo de año fresco seguido de un verano seco; las lluvias intensas de agosto favorecen la aparición de botrytis en el Pinot Noir. Una vendimia selectiva permite firmar una añada equilibrada, rica en contrastes.
Nariz
La nariz se abre con una fruta de bella madurez, de acento tropical. Desvela a continuación frutos rojos brillantes, la profundidad de una carne generosa, entre membrillo y chocolate, antes de revelar notas más frescas. Se completa con especias dulces: cardamomo y vainilla.
Boca
El vino muestra una facilidad sorprendente, por su potencia en ligereza, su intensidad y su precisión. En boca, todo es delicado, denso y sedoso. 2010 muestra la coherencia de su carne, su textura granulada, sobre amargos cítricos y yodados. El final se despliega, notablemente ligado, con elegancia y majestuosidad.