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La añada 2017 en Burdeos


El nacimiento de una añada sorprendente y cualitativa


La añada 2017 se anunciaba como la añada de todos los desafíos. Y después de las dos excelentes añadas 2015 y 2016, 2017 ha confirmado la constancia de los grandísimos terruños poniendo de relieve a unos descubrimientos inesperados. Aromático, puro, elegante y aterciopelado de los taninos, el 2017 ofrece unos vinos de raza muy frescos. El 2017 no tiene la esplendor de las dos añadas precedentes pero permanecerá en las memorias.




Una añada entre delicadeza y rareza


Con unas características climáticas excepcionales, 2017nos recuerda duramente que la viticultura sigue expuesta a los riesgos de la naturaleza. El año había empezado muy bien. Marcado por un ciclo vegetativo adelantado respecto a los ciclos anteriores, los meses de frebreo y marzo favorecieron un crecimiento rápido de la viña. Las cuatro noches de hielo del fin del mes de abril fueron terroríficas, destruyendo un 40% de la cosecha en la zona de Burdeos con disparidades importantes según las denominaciones. Las viñas protegidas del hielo conocieron un florecimiento precoz y homogéneo gracias a las temperaturas particularmente elevadas del mes de mayo mientras que las tormentas del fin de junio evitaron un episodio de estrés hídrico en la viña. Después de un verano excepcional seco y caluroso, las precipitaciones del inicio del mes de septiembre hicieron temer el desarrollo de la podredumbre gris. Las vendimias de 2017 fueron precoces, empezando a partir la segunda quincena de septiembre con los Merlot. Los Cabernet más tardivos beneficiaron de las buenas temperaturas a partir del 20 de septiembre que permitieron el final de la maduración en condiciones óptimas. Referente a los vinos blancos, el excelente estado sanitario de las uvas desarrolló una madurez fenólica ideal, conservando buena acidez y una grandísima frescura aromática. La sucesión de los momentos de lluvia y intervalos de sequía favorecieron el desarrollo tardío del botrytis permitiendo una buena concentración del azucar y de los aromas de las uvas. Se reunieron unas condiciones perfectas para la elaboración de unos grandes vinos licorosos.


« No se trata de una añada con mucho sol, entonces tendremos vinos con un poco más de acidez pero con aromas muy afrutados »

Michel Rolland


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