Al final de un valle escarpado en Galicia, donde el esquisto aflora bajo viñas aferradas a la ladera de la montaña, Virgen del Galir elabora blancos de altura con una personalidad poco común. Arraigada en el patrimonio centenario del grupo CVNE desde 2017, esta bodega de Valdeorras da una voz contemporánea a un terruño extremo y a una variedad de uva durante mucho tiempo olvidada: godello.
Blancos con carácter nacidos en las laderas de Valdeorras
Val do Galir Godello: la pureza mineral del valle del Galir
Vinificado en depósitos de acero inoxidable a partir del viñedo A Malosa, Val do Galir Godello ofrece una expresión precisa y luminosa de su terruño. Tensión salina, fruta finamente cincelada, final cristalino: este godello de altura revela toda la pureza de Valdeorras.
Regueirón Godello: la belleza de un enfoque de parcela única
Nacida de una parcela confidencial donde el godello hunde profundamente sus raíces en el esquisto, esta cuvée revela una dimensión completamente distinta de la variedad. Regueirón Godello procede de una parcela más selectiva, ganando profundidad, amplitud y complejidad aromática. Un blanco con carácter, pensado para los amantes de los vinos precisos y de parcela.
Sede e Fame Palomino: la singularidad de una variedad olvidada
Un capítulo propio dentro de la gama, Sede e Fame Palomino extrae su carácter de una uva rara en Valdeorras: palomino. Prensado manual, fermentación espontánea en ánforas de barro y barricas de madera, 24 meses de crianza: la vinificación se rige por una exigencia absoluta. Salino y profundo, el vino despliega una textura envolvente, con notas de almendra y matices balsámicos. Un blanco inclasificable, para aficionados curiosos.
Una bodega gallega arraigada en el legado de CVNE
Su historia: del valle del Galir al seno de una casa centenaria
Fundada en 2002 por la familia Barros en el pueblo de Éntoma, Virgen del Galir nació de una ambición audaz: recuperar el godello y situar Valdeorras entre las grandes denominaciones de vino blanco españolas.
En 2017, el grupo CVNE, una institución fundada en Haro en 1879, integró la bodega en su seno, dotándola de los medios para brillar más allá de las fronteras gallegas. El proyecto no ha perdido sus raíces: la bodega permanece fiel a la escala humana y a la identidad que han forjado su reputación.
Pizarra, altitud y terrazas romanas : un terruño excepcional
Situadas a más de 600 metros sobre el nivel del mar, las 40 hectáreas de viñedo ocupan terrazas de esquisto heredadas de la época romana, en laderas que a veces alcanzan el 40%.
Los suelos, que combinan pizarra, arcilla y granito, obligan a las raíces a buscar agua y minerales en profundidad, origen de una mineralidad vibrante y de una tensión natural.
La influencia oceánica, que asciende por el valle del Galir, suaviza las temperaturas diurnas y preserva una frescura esencial para el equilibrio de los vinos.
Su enfoque tanto en el viñedo como en la bodega: precisión artesanal y respeto por el lugar
Vendimia manual en pequeñas cajas, rendimientos controlados, vinificación adaptada a cada parcela: la filosofía de Virgen del Galir se resume en una palabra: precisión.
Los depósitos de acero inoxidable preservan la pureza de la fruta en las cuvées más accesibles, mientras que las barricas de 500 litros, los grandes toneles y las ánforas de barro aportan estructura y profundidad a los vinos de terruño.
Cada decisión en la bodega responde a un único objetivo: expresar fielmente la huella del lugar.