Dos visionarios, una convicción
En dialecto siciliano, "idda" significa "ella". Así es como los lugareños se refieren al Etna, el gigante de fuego y nieve que se alza sobre la costa oriental de la isla. Es también el nombre que Angelo Gaja y Alberto Graci eligieron, en 2017, para sellar la primera empresa conjunta de sus respectivas trayectorias.
Dos visionarios, una convicción
Angelo Gaja, figura emblemática de Barbaresco, conservaba desde finales de los años 1990 el vívido recuerdo de una excursión por las laderas del Etna, realizada junto al enólogo Giacomo Tachis. Por su parte, Alberto Graci cultivaba Nerello Mascalese en el flanco norte del volcán desde 2004. Su encuentro en 2015 dio lugar a una convicción compartida: el futuro del Etna se encuentra también en su flanco suroeste, la cara menos conocida del volcán.
Entre Biancavilla y Belpasso: un terruño forjado a lo largo de los siglos
Es aquí, entre Biancavilla y Belpasso, en el corazón de Sicilia, a una altitud que oscila entre los 600 y los 820 metros, donde el viñedo IDDA echa raíces. Los suelos de Biancavilla guardan la memoria geológica del Ellittico, un volcán extinto desde hace más de 50.000 años. Más arcillosos y limosos que las tierras circundantes, aportan a los vinos una profundidad singular. En Belpasso, el paisaje cambia: suelos pedregosos y arenosos, rocas aflorantes, una apertura hacia la llanura de Catania. La amplitud térmica alcanza allí una media de 18 °C, imponiendo una maduración lenta, propicia para preservar la acidez y desarrollar la complejidad aromática.
Dos cuvées, la huella de un volcán
Dos cuvées encarnan esta riqueza geológica: el Etna Rosso 2023 despliega notas de naranja sanguina, pistacho y terracota, sostenidas por una fina estructura tánica y una mineralidad que evoca el sílex. El Sicilia Bianco 2024, por su parte, libera aromas de lima, almendra blanca y hierbas silvestres, atravesados por una acidez vibrante y un final resueltamente salino.
La humildad como filosofía, el terruño como brújula
"Reconocemos que el Etna es más fuerte que cualquier cosa. El Etna determinará la identidad del vino que produzcamos, y nosotros lo seguiremos."
Estas palabras de Alberto Graci reflejan una profunda humildad ante el terruño, que guía cada decisión: desde la elección de las selecciones masales hasta el trabajo en bodega, con el fin de expresar toda la grandeza de los vinos de altura.