
Domenico Clerico : Barolo 2019
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Puntuaciones
Descripción
Notas de cata y recomendaciones para el Barolo 2019 de Domenico Clerico
Cata
Aspecto
El vino muestra un intenso tono rubí granate, característico del Nebbiolo joven, con una profundidad de color que da fe de una extracción fenólica completa y sugiere un excelente potencial de guarda.
Nariz
El bouquet revela una notable complejidad aromática. Las primeras impresiones despliegan marcadas notas de cereza roja madura y fruta roja de hueso, junto con elementos florales frescos que evocan pétalos de rosa y sutiles matices de violeta. Con la aireación, la nariz desarrolla elegantes capas secundarias de especias finas, entre ellas pimienta negra y regaliz, seguidas de sofisticados componentes terciarios de hierbas secas, cuero y matices minerales que anuncian la capacidad del vino para evolucionar durante varias décadas.
Boca
En boca, el vino ofrece una estructura con cuerpo y unos taninos extraordinariamente refinados, reflejo de una campaña fresca y de un enfoque de extracción cuidadosamente controlado. La textura tánica muestra una precisión de grano fino más que aspereza, atribuible a la completa madurez fenólica alcanzada en la añada 2019. La acidez se mantiene notablemente alta, aportando una frescura vibrante y una definición estructural que evita que el vino se sienta pesado pese a su generoso volumen. Los sabores frutales se hacen eco de la nariz, con un énfasis particular en la cereza roja y la ciruela roja, para después desplazarse a mitad de boca hacia perfiles de bayas más oscuras que sugieren mora y grosella negra. Notas añadidas de anís, regaliz y sutiles toques balsámicos construyen una complejidad satisfactoria, aportando profundidad y sofisticación. El final es especialmente largo y persistente, manteniendo una impresión de sabor durante treinta segundos o más.
Maridajes
Este Barolo 2019 armoniza excepcionalmente bien con una amplia variedad de platos. El brasato al Barolo —ternera estofada en Barolo con verduras— ofrece un maridaje casi poético, en el que la fruta y la acidez del vino complementan los ricos componentes umami del estofado. Las carnes rojas asadas, incluidas las costillas de ternera, el roast beef y proteínas similares, se benefician de la estructura y la acidez del vino. Las carnes de caza como el venado, el jabalí, el pato y proteínas similares constituyen excelentes maridajes. Los quesos curados del Piamonte, en particular Castelmagno y variedades alpinas similares de gran complejidad, armonizan de maravilla. Los platos a base de trufa —especialmente las famosas trufas blancas de Alba— representan la expresión de maridaje más lujosa.
Servicio y guarda
El Barolo 2019 de Domenico Clerico alcanza su temperatura óptima de servicio entre 16 y 18°C. El vino se beneficia de forma considerable de la aireación mediante decantación durante al menos una o dos horas antes de servir, práctica que permite que los taninos juveniles se suavicen ligeramente y que los compuestos aromáticos se desplieguen por completo. El vino muestra una notable versatilidad con el paso del tiempo. En el momento de su salida al mercado, el 2019 ya presenta una apertura y una expresión frutal suficientes como para disfrutarse de inmediato. No obstante, también ofrece un auténtico potencial de guarda hasta aproximadamente 2035, con una ventana óptima de consumo que se extiende de alrededor de 2024 a 2035.
Un Barolo de Monforte d'Alba que combina potencia refinada y elegancia piamontesa
La bodega
Fundada en 1976, cuando Domenico Clerico se hizo cargo de la finca familiar, la bodega Domenico Clerico se consolidó como una de las figuras más transformadoras de la historia del vino italiano. Domenico, figura central del movimiento “Barolo Boys”, reconfiguró de forma decisiva la filosofía de producción del Barolo al equilibrar tradición e innovación. Tras su fallecimiento en 2017, la bodega ha estado dirigida por su esposa, Giuliana Viberti —su socia indispensable desde 1976—, y su sobrina. La dirección técnica recae en Oscar Arrivabene, maestro de bodega y director general. En la actualidad, la propiedad abarca alrededor de 21 hectáreas de viñedo entre Monforte d'Alba y Serralunga d'Alba, en el Piamonte, y produce aproximadamente 110.000 botellas al año. La bodega se centra exclusivamente en tres variedades piamontesas: dolcetto, Barbera d'Alba y Nebbiolo, y exporta a más de 40 países.
El viñedo
El Barolo 2019 de Domenico Clerico procede exclusivamente de viñedos situados en Monforte d'Alba, uno de los 11 municipios autorizados para producir Barolo DOCG, ubicado en el extremo sur de la denominación. Las parcelas específicas que contribuyen a esta expresión se gestionan con una meticulosa atención, con vendimia manual selectiva realizada en el punto óptimo de madurez. Las cepas de Nebbiolo, plantadas entre 1968 y 2005 a altitudes de 330 a 380 metros, aportan la fruta, con edades de vid que van desde aproximadamente quince hasta más de cincuenta años. El terruño de Monforte d'Alba se define por formaciones geológicas distintivas dominadas por margas de Sant'Agata ricas en fósiles, intercaladas con suelos arcillosos y arenosos. Esta composición específica del suelo confiere al Nebbiolo cultivado en la zona una expresión singular, marcada por una poderosa estructura tánica, una mineralidad incisiva y una extraordinaria capacidad de envejecimiento. Las exposiciones este y sureste de las parcelas principales garantizan una insolación óptima y patrones de ventilación beneficiosos, esenciales para la plena maduración fenólica del Nebbiolo, una variedad célebremente exigente.
La añada
La añada 2019 procede de una campaña marcada por unas condiciones que productores y críticos describieron unánimemente como ejemplares para la expresión cualitativa, obteniendo el reconocimiento de añada clásica que representa el estándar más alto de la denominación. La temporada comenzó con un invierno más seco de lo habitual, seguido de lluvias abundantes en abril y mayo que repusieron las reservas de humedad del suelo. La floración en mayo trajo precipitaciones significativas que redujeron el rendimiento global en torno a un 15% a 30%, un resultado que mejoró de forma efectiva los parámetros de calidad al aumentar la concentración de la fruta restante. Se registraron picos de altas temperaturas a finales de junio y principios de julio, pero estas condiciones potencialmente dañinas se vieron mitigadas por unas reservas de humedad subterránea adecuadas y una crucial tendencia de enfriamiento a partir de agosto. Septiembre resultó decisivo para la expresión final de la calidad, ofreciendo días cálidos que alternaron idealmente con noches frescas, precisamente las oscilaciones térmicas diurnas esenciales para desarrollar complejidad aromática, lograr una acumulación completa de azúcares y construir compuestos tánicos correctamente maduros en las bayas de Nebbiolo. La vendimia tuvo lugar desde mediados de octubre hasta finales de octubre, reflejando una madurez más tardía que en añadas recientes y evocando el calendario de vendimia de años celebrados como 2016, 2005 y 2004.
Vinificación y crianza
Tras una cuidadosa selección manual en vendimia y el despalillado, las uvas realizan una fermentación espontánea con levaduras autóctonas presentes de forma natural en los hollejos. La maceración dura de veinte a treinta días, permitiendo un prolongado contacto con las pieles que extrae compuestos esenciales de color, estructura tánica y precursores aromáticos presentes en hollejos y pepitas. La fermentación se lleva a cabo en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, lo que permite una gestión precisa. La fermentación maloláctica —durante la cual el ácido málico, más punzante, es transformado por bacterias en ácido láctico, más suave— finaliza durante los meses de invierno posteriores a la añada. Una vez completada la maloláctica y la mayor parte del desarrollo primario, el Barolo 2019 se cría durante un periodo prolongado de dieciocho a treinta meses en una combinación de barricas francesas y grandes toneles de madera (tonneaux y grandes botti de roble esloveno). Las barricas utilizadas son un 80% nuevas y un 20% previamente usadas para el Barolo estándar de la bodega, aportando vainilla, especias y sutiles taninos procedentes de la madera que se integran con el carácter frutal primario del vino. El roble esloveno empleado en los grandes toneles, por el contrario, aporta un impacto aromático mínimo de la madera, al tiempo que permite una suave microoxigenación que atenúa la austeridad tánica y favorece el desarrollo de aromas terciarios. Tras la crianza en madera, los vinos suelen reposar en botella para un desarrollo adicional antes de su salida al mercado.
Variedad de uva
Este vino del Piamonte es 100% Nebbiolo.




