René Gabriel
03: Color sorprendentemente claro, rubí-granate brillante. Bouquet sutil y muy fino: cereza, frutos del bosque, pimienta rosa, notas florales. Boca delicada, casi danzante, taninos jugosos, un toque especiado, pero con taninos finos y buena materia. Un Ducru femenino y delicado, aunque quizá le falte algo de profundidad. (17/20). 08: Intensidad media, con los primeros y finos matices de evolución. Clásico bouquet de cedro de St.-Julien, tabaco dominicano, primeras notas de terruño; se muestra sorprendentemente accesible. En boca, danzante y fino, con una raza suavemente especiada en el extracto y un final agradablemente aromático. Al inicio de una fase de disfrute que durará holgadamente 20 años. (17/20). 09: Bouquet de ensueño, perfumado, ciruelas maduras y una dulzura ligeramente avainillada, incluso con un toque de sándalo; la madera aporta por ahora una nota dulce y conciliadora. En boca, gran impulso, dulzura sedosa y un final casi cremoso. Da muchísimo placer y, como una de las últimas añadas de Ducru realmente más “divertidas”, merece estar en cualquier bodega bordelesa inteligente. Si alguien lo ve en una carta; ¡pídalo! (18/20). Nariz delicada, granos de pimienta negra. En boca es esbelto, pero con bastantes aromas, toque de ciruela y notas muy ligeras de cápsula en el final. (18/20). 12: Granate que se aclara, con los primeros matices de evolución, muy finos. Bouquet floral, contenido, frutos rojos, pero también tabaco dominicano. Si se le da un poco de tiempo, van apareciendo cada vez más aromas de dulzor delicado. Boca bonita con toque de ciruela, taninos elegantes, cuerpo largo, encaminándose hacia un clasicismo bordelés especialmente fino. Ha mejorado desde la última impresión. No hay que subestimar su potencial de guarda. Ducru siempre fue bueno en añadas pequeñas, y también lo es en 2002.