Con una extensión de 200 hectáreas en la prestigiosa región de Côtes de Provence, Domaine Sainte-Marguerite goza del prestigioso estatus de Cru Classé. Bajo la dirección de la familia Fayard, destaca por elaborar vinos delicados, equilibrados y armoniosos.
Ubicación y tamaño del viñedo
Domaine Sainte Marguerite en Provence se extiende a lo largo de casi 200 hectáreas y se ubica en el departamento del Var, en La Londe-les-Maures, un encantador pueblo provenzal bañado por el sol mediterráneo.
¿Cuál es su historia?
La historia de Domaine Sainte Marguerite en Provence se remonta a la época romana, cuando se plantaron las primeras vides. Sin embargo, fue en 1929 cuando la finca alcanzó verdaderamente su esplendor. Fundada por André Chevillon, se extiende sobre el terruño de La Londe-les-Maures, un pueblo de la costa del Var. En 1955, recibió la denominación de Cru Classé de Provenza, que pone de relieve la autenticidad, la diversidad y la calidad de sus productos. En 1977, Brigitte y Jean-Pierre Fayard adquirieron la finca. Desde entonces, no ha dejado de crecer y modernizarse, preservando al mismo tiempo su patrimonio y su saber hacer ancestral.
Todo lo que hay que saber sobre esta finca provenzal
Una exposición notable
El viñedo se beneficia de una ubicación excepcional, con una exposición predominantemente sureste. Esta orientación permite que las uvas aprovechen al máximo el sol mediterráneo, garantizando una madurez óptima de las bayas. Además, la influencia marítima aporta una brisa refrescante que atenúa el calor estival y preserva la frescura de las uvas.
La expresión mineral del terruño
El terruño se caracteriza por suelos de esquisto y granito, que confieren a los vinos una notable mineralidad y frescura. Estos suelos, combinados con la influencia marítima, contribuyen a la creación de vinos elegantes y equilibrados.
Entre mar y luz: el clima mediterráneo en todo su esplendor
El clima mediterráneo de Domaine Sainte Marguerite en Provence se caracteriza por veranos calurosos y secos e inviernos suaves y húmedos. Esta climatología favorable permite que las uvas alcancen una madurez ideal, conservando al mismo tiempo su frescura y su acidez natural. Las variaciones de temperatura entre el día y la noche, sobre todo durante el período de maduración, también resultan beneficiosas para la concentración de aromas y la estructura de los vinos.
Prácticas de cultivo en sintonía con la naturaleza
Domaine Sainte Marguerite en Provence concede una gran importancia al respeto del medio ambiente y a la preservación de la biodiversidad. Por ello, el viñedo se cultiva siguiendo los principios de la agricultura sostenible, limitando el uso de productos fitosanitarios y favoreciendo los métodos de lucha biológica.
Vinificación: el arte de revelar el terruño
Las uvas se vendimian a mano para garantizar una rigurosa selección de las bayas y preservar su integridad. La vinificación se lleva a cabo con esmero, siguiendo métodos tradicionales e incorporando al mismo tiempo técnicas modernas para realzar los aromas y la estructura de los vinos.
El estilo de los vinos: entre frescura y sutileza
Domaine Sainte Marguerite en Provence elabora vinos rosados, tintos y blancos que reflejan la tipicidad de su terruño provenzal.
Los rosados, elegantes y afrutados, se caracterizan por su frescura y su finura. Se elaboran a partir de variedades como Grenache, Cinsault y Syrah, que les aportan aromas de frutos rojos, cítricos y flores blancas.
Los tintos, por su parte, destacan por su estructura tánica y su compleja paleta aromática. Se elaboran a partir de variedades como Mourvèdre, Syrah y Grenache, que aportan notas de frutos negros, especias y garriga.
Por último, los blancos, escasos y preciados, seducen por su equilibrio y su mineralidad. Se vinifican a partir de variedades como Rolle, Ugni Blanc y Sémillon, que les confieren aromas de frutas de pulpa blanca, cítricos y flores.
Variados maridajes
Los vinos de Domaine Sainte Marguerite en Provence combinan a la perfección con la cocina mediterránea, rica en sabores y colores. Los rosados acompañarán maravillosamente los platos a la parrilla, las ensaladas estivales y el pescado. Los tintos, por su parte, realzarán las carnes rojas y los platos en salsa. Por último, los blancos, frescos y minerales, serán ideales para acompañar los mariscos y los pescados crudos.