Fundada en 1879 en Rioja Alta, CVNE se ha consolidado a lo largo de casi ciento cincuenta años como una de las bodegas más respetadas de España. Impulsada por cinco generaciones de la familia Real de Asúa, la Compañía Vinícola del Norte de España reúne hoy cuatro fincas distintas, cada una fiel a la identidad de su terroir, componiendo un panorama completo de la DOCa Rioja, desde sus blancos más confidenciales hasta sus tintos más ambiciosos.
Cuatro bodegas, una misma búsqueda de la excelencia en el corazón de Rioja
Cune Reserva y Gran Reserva: a las puertas de un legado centenario
Nacida de un error de imprenta que se convirtió en leyenda (la V de CVNE transformada en U), la marca Cune encarna el estilo clásico de Rioja Alta desde 1879. El Reserva ofrece un tempranillo directo y con cuerpo, con taninos pulidos por una crianza medida en barricas de roble, fiel reflejo de su terroir original.
El Gran Reserva despliega un registro más amplio. Una selección más rigurosa y una crianza prolongada otorgan al vino mayor profundidad y complejidad aromática sin renunciar nunca a la elegancia que define esta cuvée histórica.
Imperial Reserva y Gran Reserva: la potencia controlada de Rioja Alta
Buque insignia de la casa desde 1920, Imperial extrae su sustancia de las mejores parcelas de Villalba y Torremontalbo. El Reserva, basado en tempranillo y complementado con graciano y mazuelo, despliega una estructura tánica densa envuelta en notas de fruta negra y especias.
Veinticuatro meses en barrica seguidos de tres años en botella dan forma al Gran Reserva. Este tiempo prolongado revela un vino de rara concentración, con matices de grafito, tabaco y regaliz, concebido para resistir el paso del tiempo.
Viña Real Reserva y Gran Reserva: la elegancia de Rioja Alavesa
Desde su espectacular bodega encaramada en las colinas de Laguardia, Viña Real expresa el perfil aromático distintivo de Rioja Alavesa. La cuvée Reserva seduce por su redondez, sus notas florales y su frescura natural realzada por la altitud.
Con el Gran Reserva, Viña Real revela toda la expresión del terroir de la Alavesa. Estructurado y preciso, este vino combina una crianza cuidada con una fruta vibrante, sostenida por taninos de gran finura.
Contino Reserva y Gran Reserva: el primer “château” de Rioja
Primer vino de Rioja elaborado a partir de una única finca, Contino fue creado en 1973 y se extiende sobre 62 hectáreas. La cuvée Reserva refleja el mosaico de suelos aluviales, arcillo-calcáreos y arenosos que hacen único este enclave.
Denso y mineral, Contino Gran Reserva lleva aún más lejos este enfoque parcelario. Una selección estricta y la crianza en roble francés dan forma a un vino marcado por una tensión salina, verdadera firma de la propiedad.
Real de Asúa “ Carromaza ”: la ambición de una parcela única
En la cima de la jerarquía de CVNE, la cuvée Real de Asúa “ Carromaza ” nace de viñas en Villalba, plantadas a alta densidad sobre suelos calcáreos. Aquí, el tempranillo alcanza un nivel excepcional de concentración y pureza de expresión.
Cada añada refleja una filosofía decididamente parcelaria. La crianza en roble francés nuevo realza la materia sin enmascararla, dando lugar a un vino amplio y tipificado que encarna una de las expresiones más logradas de la casa.
Monopole Clásico Reserva y Gran Reserva: la herencia blanca de 1915
Un patrimonio poco común en el paisaje riojano, Monopole fue el primer vino blanco registrado de España en 1915. El Reserva, elaborado con viura, presenta un perfil con notas de fruta seca y almendra, marcado por la crianza en madera.
En Gran Reserva, la crianza prolongada eleva aún más esta singularidad. Densidad aromática, mineralidad, notas de cera y miel: un saber hacer que sigue siendo confidencial hoy en día, fiel al espíritu fundacional de la bodega.
Desde el Barrio de la Estación hasta las alturas de Rioja, casi 150 años de historia
Haro y el Barrio de la Estación: los orígenes
En el norte de España, la localidad de Haro goza de una ubicación privilegiada en la confluencia del Ebro y el Tirón, en la parte occidental de Rioja Alta. Es en su Barrio de la Estación, un distrito histórico que alberga algunas de las bodegas más antiguas de la región, donde CVNE asentó sus bases en 1879.
Los hermanos Real de Asúa y el nacimiento de un nombre legendario
Dos hermanos vascos, Eusebio y Raimundo Real de Asúa, estuvieron en el origen de esta aventura vitivinícola. La epidemia de filoxera que devastaba los viñedos franceses en aquella época impulsó a los comerciantes bordeleses hacia Rioja, llevando consigo técnicas de crianza en barrica y un saber hacer enológico decisivo. Junto con el enólogo Isidro Corcuera, los dos hermanos fundaron la Compañía Vinícola del Norte de España.
Muy pronto se adoptó el acrónimo CVNE, antes de que un error tipográfico transformara la V en U, dando origen a la marca “Cune”. La posteridad consagró este fallo tipográfico, convertido en uno de los nombres más reconocibles de la viticultura española. Desde sus inicios, la bodega destacó por su vocación internacional, recompensada con medallas de oro en Barcelona y París.
De pionera a referente
A lo largo del siglo XX, la casa multiplicó las innovaciones que contribuyeron a dar forma a la Rioja moderna.
La adquisición de Contino en 1973 marcó un capítulo decisivo: el del primer dominio de finca única en la DOCa Rioja. La adopción de la vinificación por gravedad en 1989 confirmó esta capacidad de reinventarse sin traicionar su herencia.
Hoy dirigida por la quinta generación de la familia, la bodega continúa su expansión hacia nuevas regiones, manteniendo la calidad como principio rector.
Entre Rioja Alta y Rioja Alavesa, un viñedo en mosaico
De la caliza de Villalba a los suelos aluviales del Ebro, una geología rica y compleja
La riqueza de los vinos de CVNE procede en primer lugar de la diversidad geológica de sus terroirs. En Rioja Alta, alrededor de Haro, las parcelas de Villalba y Torremontalbo descansan sobre suelos calcáreos y arcillo-calcáreos, ideales para producir tintos de gran estructura.
En Rioja Alavesa, la finca Contino revela un mosaico aún más contrastado: suelos aluviales cerca del Ebro, arcillo-calcáreos en las laderas y bolsas salinas y arenosas. Esta diversidad pedológica permite una vinificación parcelaria de gran precisión, donde cada microterroir deja su propia impronta en el vino.
545 hectáreas en Rioja
Con 545 hectáreas en propiedad, repartidas entre Rioja Alta y Rioja Alavesa, CVNE se sitúa entre los mayores propietarios de la DOCa Rioja. La casa también ha ampliado su presencia a Ribera del Duero y Rías Baixas, diversificando sus expresiones sin perder su identidad.
El tempranillo en su máxima expresión
El tempranillo es la piedra angular de las variedades y la columna vertebral de todas las cuvées tintas. El graciano aporta complejidad aromática y frescura, el mazuelo añade color y taninos firmes, y la garnacha contribuye con redondez y fruta generosa. Para los blancos, la viura reina, especialmente en viñas de más de 80 años destinadas a las cuvées Monopole.
Viticultura regenerativa y compromiso medioambiental
Lejos de limitarse a certificaciones estándar, la bodega ha optado por la viticultura regenerativa, un enfoque aún pionero en Rioja. Paneles solares, reducción de la huella de carbono y del consumo de agua completan una ambiciosa estrategia medioambiental.
Gravedad, paciencia y precisión parcelaria
Cada bodega cuenta con su propia sala de elaboración, diseñada según el estilo de vino que produce. En Haro, instalaciones históricas conviven con depósitos de acero inoxidable de última generación con control de temperatura. La vendimia, realizada a mano, se selecciona en pequeñas cajas y se vinifica a temperaturas controladas en pequeños depósitos que permiten una gestión parcelaria.
El uso de la vinificación por gravedad limita las manipulaciones y preserva la integridad de la fruta. En CVNE, la maceración postfermentativa y la fermentación maloláctica tienen lugar en los mismos recipientes, reduciendo la oxidación y los trasiegos innecesarios.
La crianza se basa principalmente en roble francés, aunque también se utiliza roble americano para determinadas cuvées. La duración de la maduración varía según el perfil deseado: de 12 a más de 24 meses en barrica, seguidos de un prolongado envejecimiento en botella para completar la expresión del vino.