Henriot, símbolo de elegancia y savoir-faire en el prestigioso mundo del champagne, remonta sus orígenes a 1808. Propiedad familiar durante dos siglos, esta casa arraigada en la rica historia de Champagne destaca por su compromiso con la excelencia y la calidad. Fruto de una rigurosa selección de uvas y de un saber hacer excepcional, cada cuvée es reconocida por aficionados exigentes y apasionados por su equilibrio ideal entre complejidad y refinamiento.
Una historia arraigada a comienzos del siglo XIX
En 1808, Apolline Henriot fundó la Maison homónima, impulsada por la ambición de perpetuar el saber hacer familiar en viticultura y elaboración de champagne. A lo largo de los años y las generaciones, un crecimiento significativo marcó el inicio de una expansión continua. Mientras Étienne Henriot impulsó la expansión internacional en el siglo XX, más recientemente Thomas Henriot ha introducido prácticas vitícolas modernas preservando al mismo tiempo su herencia y su estilo distintivo.
Tras más de dos siglos en el seno de la misma familia, la Maison de Champagne Henriot pertenece desde 2023, tras su integración en el grupo Artémis Domaines, al grupo TEVC (Nicolas Feuillatte).
Grandes terroirs en el corazón de Champagne
Con una superficie de 35 hectáreas, los viñedos de la propiedad se sitúan en los Premier y Grand Crus de la Côte des Blancs y de la Montagne de Reims, dos emblemáticos viñedos de Champagne.
Asentados sobre un singular suelo calcáreo, estos viñedos disfrutan de un microclima ideal. El clima continental templado de la región se caracteriza por inviernos fríos y veranos suaves, con precipitaciones moderadas. Desempeña un papel clave en la maduración de las uvas, contribuyendo a su acidez y frescura, elementos esenciales en la elaboración de champagnes de alta calidad.
La excelencia de las uvas: el corazón de la calidad Henriot
Se presta especial atención a la selección de las uvas, considerada la piedra angular de una búsqueda constante de calidad. Las uvas proceden de viñedos cuidadosamente seleccionados, principalmente situados en la Côte des Blancs y la Montagne de Reims. Estas zonas son reconocidas por sus suelos calcáreos y su exposición óptima, favoreciendo el cultivo de las variedades emblemáticas de la región como el chardonnay, pinot noir y meunier.
Mientras que el chardonnay aporta finura y vivacidad, el pinot noir proporciona estructura y potencia, y el meunier contribuye con redondez y suavidad. El saber hacer en la vinificación y el ensamblaje revela, en la degustación, aromas intensos y equilibrados, marcados por la elegancia y una complejidad aromática característica. La calidad impecable de las uvas garantiza una notable constancia y finura, ofreciendo una experiencia de cata única y auténtica.
El arte y la precisión de la elaboración
El proceso de elaboración combina la artesanía tradicional con técnicas modernas. Desde la vendimia, las uvas se seleccionan cuidadosamente y se prensan suavemente para preservar su pureza aromática. Las prensas modernas permiten una extracción precisa y delicada del mosto. A continuación, este fermenta, una etapa crucial en la que la temperatura se controla estrictamente para garantizar una expresión óptima de los aromas.
Tras el ensamblaje, etapa decisiva llevada a cabo por el maestro de bodega, comienza la fase de crianza en bodegas con temperatura y humedad controladas. Este periodo de maduración permite al champagne desarrollar plenamente sus sabores y su complejidad.
Henriot: una firma única
La Maison se distingue por su estilo propio, una combinación de elegancia, finura y complejidad. Este estilo inimitable es el resultado de un saber hacer transmitido de generación en generación y de un enfoque meticuloso en cada etapa de la producción.
Una textura sedosa se combina armoniosamente con una rica y matizada paleta aromática, con notas de fruta madura y flores acompañadas de un sutil toque mineral. La creación de estas botellas excepcionales, a la vez arraigadas en la historia y decididamente contemporáneas, revela un estilo singular, complejo y perfectamente equilibrado, apreciado más allá de las fronteras por los conocedores más exigentes.
Brut Souverain: elegancia clásica
El Brut Souverain d'Henriot es un ilustre símbolo de elegancia y finura. Este ensamblaje armonioso ofrece una experiencia de cata equilibrada, marcada por aromas de fruta fresca y una vibrante frescura. Su textura sedosa y su finura en boca reflejan el saber hacer en el arte del ensamblaje. Ideal como aperitivo, también marida perfectamente con mariscos y platos delicados.
Blanc Souverain: la expresión del terroir
Elaborado principalmente a partir de chardonnay de la Côte des Blancs y de crus de más de siete pueblos vecinos, este champagne Blanc de Blancs celebra la pureza y la mineralidad características de los grandes terroirs de Champagne. Con sus notas de fruta y flores blancas, este Blanc de Blancs d'Henriot revela una complejidad y elegancia excepcionales. Una elección predilecta para los amantes de los vinos puros y expresivos.
Brut Rosé: sutileza y placer
El Brut Rosé d'Henriot es una cuvée que combina sutilmente frescura y placer. Brillante, su color de tonos salmón precede a una nariz compleja y seductora y a un paladar equilibrado. Compañero perfecto para ocasiones especiales, este champagne rosé marida de maravilla con postres afrutados o platos delicados.
Una reputación mundial
Con una reputación internacional y reconocido por su saber hacer centenario, Henriot destaca por su excelencia, celebrada por conocedores y críticos del vino en todo el mundo.
Henriot representa una perfecta simbiosis entre herencia histórica e innovación constante. Cada cuvée, desde el emblemático Brut Souverain hasta el delicado Brut Rosé, refleja un saber hacer artesanal y una búsqueda inquebrantable de la excelencia. Tanto conocedores como amantes del champagne encuentran en ella una expresión única de calidad y elegancia. Henriot sigue siendo así un símbolo imprescindible de refinamiento y finura en el arte de la viticultura de Champagne.